viernes, 25 de julio de 2014

¿A qué llamamos Seguridad del Paciente?

Una de las grandes sorpresas que he recibido durante mis ya casi dos años de usuario de las redes sociales ha sido el descubrimiento de una página dedicada a la seguridad clínica y errores diagnósticos, poco conocida lamentablemente y, bajo mi punto de vista, extraordinaria por su contenido, de enorme interés para la seguridad del paciente y para la formación de estudiantes, residentes y profesionales sanitarios en la creencia de la falibilidad de la actividad médica. Una vez conocida la web, rastrear a su autor o coordinador fue más difícil. El compañero Lorenzo tiene la cualidad de la modestia que hace que encubra su magnífico hacer y saber. Hace poco repasaba un antiguo artículo en la revista Medicina Clínica sobre seguridad del paciente en oncología (Errores en oncología y seguridad del paciente), del año 2006 y cual no fue mi sorpresa cuando observé que su autor principal era nuestro compañero Dr. Alonso. Magnífico artículo cuya lectura recomiendo. 

El Dr. Alonso Carrión es Jefe de Sección de Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, autor de numerosas publicaciones especializadas sobre todo en el campo de la prevención de eventos adversos en oncología y sobre errores diagnósticos y miembro relevante de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). 
Es el principal coordinador e impulsor del llamado FORO OSLER , asociación médica dedicada a mejorar la práctica clínica como paso importante para centrar la mejora del diagnóstico y del "trabajo médico" en general. El Foro Osler resalta la importancia del razonamiento clínico en las Facultades de Medicina y el análisis de situaciones clínicas basadas en los componentes cognitivos y sistémicos. También promueve la profesionalidad y la mejora de nuevos métodos para la práctica de la Medicina. El Foro no se constituye como un sitio de consulta diagnóstica. Es una organización sin fines de lucro. Puedes seguirlos en el enlace señalado más arriba y también en Facebook (Foro Osler Mejora de diagnóstico), Twitter (@foro_osler) y Linkedin. Ubicado en España, si necesitáis contactar con ellos, puede hacerse a través del contacto del autor de esta inmejorable entrada: Dr. Lorenzo Alonso Carrión: xaalcarr@gmail.com. No dejen de leer esta entrada; simplemente sensacional. Muchas gracias Lorenzo.




¿A qué llamamos Seguridad del Paciente?
En España hemos traducido directamente “Patient safety” como seguridad del paciente, pero la palabra en inglés tiene unas connotaciones más amplias y quizás debíamos hablar de “seguridad clínica” o “seguridad de atención a pacientes”. Este movimiento lleva rondando la sanidad ahora más de 15 años y aunque ha conseguido cambios importantes sobre todo en errores de medicación , ha sufrido, en mi opinión, un estancamiento por una falta de concreción de objetivos. Considero que para avanzar es necesario redefinir a qué llamamos “seguridad del paciente” por medio de sus componentes o dimensiones algunas de las cuales me atrevo a enumerar a título personal:

1. Dimensión administrativa o sistémica: tanto los sistemas públicos como privados han realizado un esfuerzo para evitar la aparición de situaciones que ponen en peligro a los pacientes. Medidas como la organización de la Farmacia han conseguido disminuir los errores de medicación, al igual que los procesos de identificación de pacientes, los procedimientos de “checklist” en quirófano y la implantación de los sistemas electrónicos de historias clínicas. Esta dimensión ha sido necesaria y rápida, pero ha sido monopolizada por la administración como única garante de la mejora clínica, y además su implantación no se ha acompañado de un proceso de control de calidad.

2. Dimensión clínica: la práctica clínica diaria de los médicos y enfermeros ha sido escasamente influida por los conceptos de seguridad clínica, en parte por la dificultad de medir su efecto en el resultado final con los pacientes y en parte por un exceso de confianza o “arrogancia” que hace que los profesionales, sobre todo los médicos, no estén dispuestos a cambiar su forma de trabajo, introduciendo mejoras en la planificación, dando valor a un diagnóstico diferencial completo, replanteándose los casos y sobre todo analizando las causas que se asocian a errores de diagnóstico o de manejo terapéutico del paciente. Es esta una faceta básica en la que se ha confundido la actividad “macro” gerencial con la actividad “micro” de evaluación de la práctica clínica, más allá de las clásicas sesiones clínicas al uso. El conocimiento de los sesgos del juicio clínico, de la organización de la información clínica en forma de patrones en el cerebro y su relación con el ambiente externo son elementos claves para aumentar la seguridad y a su promoción nos dedicamos en el Foro Osler.

3. Dimensión formativa y educacional: los conceptos de seguridad y mejora del razonamiento no forman parte del curriculum en prácticamente ninguna Facultad de Medicina o de Ciencias de la Salud. Estos centros realizan su honorable función informativa de las entidades patológicas y de las bases anatómicas del cuerpo humano, pero hoy en día debe cambiar tanto la forma de enseñar como la incorporación de nuevos contenidos, como una nueva propedéutica, en la que el futuro médico conozca como organizar su información mental, sepa como negociar, destaque la importancia de la comunicación y de la intuición o “inteligencia emocional” y comprenda que está inmerso en un sistema que debe conocer y con el que debe contar para evitar daño a los pacientes. En mi opinión, ni los procesos de simulación al uso, ni las “plataformas” electrónicas cumplen estos objetivos. El médico como profesional individual debe hacer su propio control de calidad y al mismo tiempo debe integrarse en equipos impregnados de esta filosofía.

4. Dimensión del paciente: la seguridad es del “paciente” y por lo tanto éste debe jugar un papel cada vez más activo. Los dispositivos electrónicos caseros van a ser cada vez más determinantes, pero el médico debe convertir al paciente y familia en un sujeto activo de su seguridad, preguntando por sus posibles diagnósticos, siendo la “llave” que cierra el circuito de seguridad al informarle de previsibles complicaciones, explicando signos de alarma, estableciendo redes accesibles de comunicación.


Es propio en muchos ambientes decir que cada cambio en Medicina se produce cada 20 años. En terapéutica y diagnóstico la revolución en campos como la cardiología o radiología ha sido espectacular. Sin embargo, no debemos confundir el modelo: la decisión final sobre un paciente está basada en la experiencia mental, profesional y clínica de un equipo (enfermería, médicos, auxiliares) en su quehacer diario y es en la mejora del “trabajo clínico” como nuevo desafío donde debemos incidir para hacer realidad la “seguridad del paciente”.



Lorenzo Alonso Carrión. Oncólogo médico.
Presidente de la “Asociación Foro Osler para la Mejora del Diagnóstico”.

Julio 2014

3 comentarios:

  1. Desde luego Dra. Falcó, buenísimo punto de vista para definir los componentes de la seguridad del paciente. un saludo desde España

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